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Celebrar la Navidad
Lic. Silvina Ferreyra

 Si hay un aprendizaje por excelencia es el de comprender de qué se trata el AMOR, y estas fiestas nos dan la posibilidad de abrir la puerta cada vez más a este descubrimiento, que inicia el día que nacemos y nos acompaña para siempre.

En la Navidad, no sólo  se abre una puerta  para los que siguen a ese Niño nacido en el marco de una religión en particular; sencillamente porque ese niño nació para todos y por esto es una experiencia de la que nos podemos nutrir sin necesidad de llevar un carnet identificatorio, claro, siempre que la vivamos conectados con aquello que se conmemora.

Para algunos será un Dios, para otros un buen tipo, para muchos sólo una metáfora, un líder espiritual, o un cuento, y en cualquiera de los estantes de nuestra comprensión que lo ubiquemos, ese Ser y su Presencia siempre nos invita a lo mismo: “Amarnos y amar por sobre todas las cosas”.

Si el pesebre es una metáfora o un símbolo, parece ser lo mejor que puede representar a nuestro corazón humano. Los hay pequeños, escasos, limitados, con rincones sucios, oscuros, los hay grandes, espaciosos, templados, limpios; pueden ser fríos,  cálidos, con flores y colores o grises y opacos, igual todos tienen ventanas por donde entra el sol.

Por lo tanto si el Niño nacido dio un mensaje contundente fue justamente el de venir a este mundo en el pesebre de todos, una vez y cada vez que lo invocamos, especialmente porque todavía no se encontró un hombre sin corazón.

Feliz Navidad a cada uno de los que mes a mes buscan este humilde y sencillo espacio para encontrar algún dato, alguna pista, mensaje o intención  para seguir construyendo el amor en sí mismos y en la familia.

Salud!